Conjunto vacío

Textos: Dalia Perkulis (@daliaperk)
Ilustración: Julia Reyes (@julitareyes)

Nunca había leído algo así. Tan pegador y en este formato. Conjunto vacío, de Verónica Gerber (Editorial Almadía, 2015), es literatura híbrida; una novela rompe-esquemas con ilustraciones, sobre todo diagramas de conjuntos pero no matemáticos sino como los concibe la autora, de relaciones humanas: esos de rompimientos, vacíos, abandonos, exilios, decepciones, orfandad y otros raspones.

Una novela con dibujitos, sería otra forma de llamarla, de esas que les gustan a los alumnos rebeldes porque leen menos. Tiene páginas con una sola línea de texto o de puras ilustraciones. Lo visual no diluye lo literario. Conjunto vacío es literatura en su punto y de primera: introspectiva, psicológica, filosófica, evocadora, acerca de la búsqueda del lugar que ocupamos en el espacio, sobre todo en la teoría de conjuntos existencial. Verónica Gerber se considera una artista visual que escribe.

La novela me cautivó desde la primera página:

Tengo talento para empezar. Me gusta esa parte. Pero la salida de emergencia está siempre a la mano así que también me resulta relativamente fácil saltar al vacío cuando algo no me convence. Emprendo la huida hacia la nada a la menor provocación. Por eso esta vez no quiero preámbulos, intentaré evadir el comienzo, ya tengo demasiados.

Cuando la madre, la pareja, la patria son parte de mi campo pero yo dejo de ser parte del suyo, a dónde se van. Algo así es el conjunto vacío: ausencias presentes. Lo que pudo ser y no fue, que también es parte de nosotros. Los huecos que nos definen como a un queso gruyer. Con sus diagramas, la protagonista dibuja lo que se desdibuja. Algo que tiene muchos principios y un solo final, también es un conjunto vacío.

Dos historias truncas, la de Verónica personaje (tocaya de la autora) y la de una actriz y escritora que pasó inadvertida (hizo una sola función, escribió un sólo libro), cuya vida Verónica trata de recapitular de retazos, entre cartas, fotos y recortes. Exiliadas ambas, sus biografías se reflejan como dos espejos al infinito, otro potencial conjunto vacío. “Me empeñé en volver a un momento que ya no existía, al momento en el que esas cartas decían cosas que todavía eran ciertas”. La protagonista se cuestiona ser un personaje secundario en la propia vida, otro posible conjunto vacío.

Esta novela incluye un duelo de cartas a base de palabras escondidas en anagramas con respuestas encriptadas en acrósticos. En su diseño el libro tampoco es común. Todo es inusual. Además, Conjunto vacío es Premio Internacional de Literatura Aura Estrada 2013; Emiliano Monge y Guadalupe Nettel, fueron parte del jurado que la eligió por decisión unánime. Contemporánea “de antier”, diría mi maestra, publicada en 2015. Jorge F. Hernandez, dice (en la contraportada) sobre la obra: “(Verónica Gerber) es ensayista de todos los pintores que escriben sobre tela y escritores que pintan tramas sobre la realidad del mundo”.

“En lo puro no hay futuro, la pureza está en la mezcla”, diría Jarabe de palo. Y sí. Esta es una mezcla ganadora.Vivimos tiempos multimedia, lo interdisciplinario es la tocada. La neta sí está en la mezcla.


Dalia Perkulis (@daliaperk) es periodista y está en proceso de certificarse como terapeuta Gestalt. Estudia mucha teoría de campo, que es la interacción entre el individuo y su entorno, por eso amó tanto esta novela.

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