Chula The Clown y las vueltas que da la risa
Por: Valentina Winocur (@mevalele)
Ilustración: Julia Reyes Retana (@julitareyes)
Desde pequeña, Gabriela Muñoz logró vislumbrar en la risa —sobre todo en el reír y hacer reír a les demás— una forma de invocar lo colectivo. Esa fue la primera pista que tuvo para buscar un lugar en el que se sintiera cómoda. Pero este trayecto, como suele suceder, estuvo lleno de idas y venidas, vueltas en U, encuentros y reversas. Empezó estudiando Letras, donde sus maestros dijeron que sus ideas eran incoherentes; se fue a estudiar teatro a Inglaterra, pero no la aceptaron en el lugar que quería; volvió a México y entró a otra escuela, pero no le gustó; probó con el teatro musical que, aunque tampoco funcionó, le dejó muchas risas. Buscó su identidad y un espacio donde sus ideas tuvieran sentido o, en todo caso, donde no necesitaran tenerlo. Y un día, gracias a la recomendación de una amiga, llegó al teatro físico y al clown. Después de mil vueltas, Chula The Clown llegó, por fin, a casa.
El clown la arropó como una tribu, le dio pertenencia y agitó su creatividad para “sacar todo del clóset mental”. A través del teatro físico, Chula The Clown se adentró en sus personajes, creó proyectos donde utilizaba las palabras sólo para detallar acciones, colores o movimientos pero no para escribir guiones. Confió en su instinto y en la claridad que tenía sobre lo que estaba haciendo. Su trabajo se posó en la delgada línea entre lo onírico y lo real, la metáfora y las dinámicas cotidianas. A través del clown descubrió “que no hay fronteras, géneros, religión y ni siquiera un idioma”, que lo que se comparte son los sentimientos. Y este viaje, hacia adentro y hacia afuera, ha llevado a Chula por varias transformaciones a lo largo de diez años.
Esta travesía no ha estado rodeada únicamente de risas; Chula ha explorado los aspectos más personales y profundos de la experiencia humana, empezando por enfrentarse con su lado más vulnerable. “Yo he podido aprender a darle la vuelta a mi propia tragedia a partir de aprender a reírme”. Revisitar el color, las dualidades, la tristeza, la fealdad, la desesperanza y los miedos. Exponerlos y encontrar la forma de exorcizarlos sobre el escenario.
Este año, Sicomoro Ediciones publicó un enorme y hermoso libro en colaboración con varies artistas para conmemorar los 10 años de carrera y búsqueda de Chula, donde se incluyen entrevistas a quince mujeres que, desde distintas trincheras, reflexionan sobre el humor en la creación. Entre ellas Natalia Lafourcade, Yvonne Venegas y Taquito Jocoque. Aquí pueden comprarlo en preventa.
Para platicar sobre esta colorida publicación y las vueltas de Chula The Clown, nuestra pluma Julia Reyes Retana se tomó unos mezcales con ella la semana pasada en nuestro #JuevesDeAmores. Si se lo perdieron, aquí está la transmisión completa.
Valentina Winocur es mexicana y argentina. Escritora y editora. Estudió Comunicación Social en la UAM Xochimilco y una maestría en Creación Literaria en la Pompeu Fabra. Es feminista y está harta. Obtuvo la beca de la FLM y el FONCA. Siempre anda como quien no quiere la cosa. Pertenece a la generación millenial pero todavía no abre Tiktok. Tiene más preguntas que comentarios. Odia escribir pero le encanta haber escrito.
Julia Reyes Retana es arquitecta, aunque nunca se ha dedicado a la arquitectura. Tiene un taller y marca de costura “Chocochips Costura de Estación” dedicado a la producción de objetos textiles y a la impartición de cursos de costura y técnicas textiles. Dibuja desde que tiene memoria y la ilustración es la base de la que germinan todos sus proyectos, dibujos que se transforman en cosas. Actualmente dibuja todos los días y a todas horas.